¿Qué es la morfopsicología?

 

   

 

     El término Morfopsicología, comprende los términos griegos Morphe (forma) y Psyche (espíritu/alma). Estudiando un rostro con Morfopsicología podemos saber las necesidades profundas del ser, sus tendencias, sus instintos, sus capacidades e, incluso, podemos entrever su historia personal, cómo le ha ido en la vida y cómo esta persona se relaciona con el mundo, así como sus tendencias del porvenir. Nos permite adentrarnos en la conciencia y en el inconsciente de la persona.

 

   Partiendo de la biología mediante la lectura del rostro deducimos un conocimiento profundo de la personalidad, pues rostro y cerebro son dos caras de una misma realidad, según demuestran la genética, la embriología, la neurociencia, la biología y la fisiología. Es, de hecho, el cerebro creciente quien ya confiere al feto las formas concretas de su rostro, durante la gestación. Los receptores sensoriales de la cara, así como sus músculos principales, son vías directas de intercomunicación con el cerebro, sin necesidad de intermediar a través de la médula espinal.

 

   Las formas de cualquier ser vivo son- como bien explica la Geometría Sagrada- consecuencia de la energía del ser, que da vida a su cuerpo físico. Cuerpo y mente forman una estructura común (psicofisiológica), que es la que la morfopsicología estudia con precisión, obteniendo resultados espectaculares.

 

    La psicología diferencial (también conocida como psicología analista) es la disciplina que se ocupa del estudio de las diferencias individuales. En esta disciplina se estudian las diferencias que existen entre individuos en los ámbitos de la inteligencia y la personalidad. Sus objetos de estudio son la descripción, predicción y explicación de la variabilidad interindividual, intergrupal e intraindividual en áreas psicológicas relevantes, con respecto a su origen, manifestación y funcionamiento. A menudo contrapuesta a la psicología general, que se ocupa precisamente del estudio de lo que tenemos los seres humanos en común.

 

   Pues bien, la morfopsicología se enmarca dentro de la psicología diferencial. Estudia la conducta, aptitudes y carácter del ser humano, a través del estudio metodológico del rostro y sus conexiones con el cerebro. Se basa en un paciente trabajo de observación que de manera sintética cubre tres campos: la biología, la fisiología y la psicología, e incorpora los recientes descubrimientos en neurociencia y neuroimagen.

 

    La mala educación en muchos ámbitos ha intentado uniformar al ser humano, describirlo mediante teorías generales. Sin un verdadero conocimiento de nuestra propia individualidad (única), no podemos tomar  conciencia clara de todas las propias debilidades a considerar y trabajar, por un lado, y por otro lado, de las fuerzas y potencialidades con las que podemos contar, por lo cual no podemos seguir una dirección idónea sin entender nuestro funcionamiento.

 

   No se trata solamente es una ciencia descriptiva. Ofrece propuestas individualizadas de trabajo personal, de evolución y cambio, mejorando el desarrollo psicofísico del niño, del adolescente, del adulto, de sus conductas poco adaptadas, y orienta en mejora de nuestras aptitudes (intelectuales, sociales y afectivas, físicas) y en la superación de todo tipo de conflictos y patologías.

 

    Por todo ello es un conocimiento trasversal (coaching transversal morfopsicológico), aplicable en todas las relaciones y aptitudes humanas, que en resumen relacionamos con:

 

  • Autoconocimiento individual.

  • Puericultura.

  • Pediatría.

  • Medicina general,  Psiquiatría.

  • Pedagogía. Educación en general.

  • Psicología.

  • En la dirección de personas y en la configuración de equipos de trabajo

  • En el consejo y mediación de parejas y pre-parejas.

  • En la mediación y arbitraje de todo tipo de conflictos y separaciones (laborales, familiares, etc.).

  • En la elección de estudios y profesiones más adecuadas.

  • Para equipos comerciales.

  • Para cuerpos de seguridad. Prevención de la violencia de género, tendencias delictivas.

  • Estudio de la personalidad de difuntos.

 

   La morfopsicología estudia, principalmente, como elementos descriptivos del rostro:

 

  • El Marco  nos informa de la potencia energética de la persona, o fuerza en reposo.

 

  • La tonicidad nos informa de si la fuerza está o no activada y en qué áreas activada (ya sea de forma excesiva,  adecuada o deficitaria)

 

  • El Modelado del rostro, nos indica el grado de adaptación de la persona.

 

  • Los receptores sensoriales (ojos, nariz y boca) nos informan de nuestro componente de introversión o extroversión, el control/descontrol y de qué forma consumimos nuestras energías.

 

  • Las zonas del rostro o “pisos”:

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     

 

 

 

     

 

   

 

 

 

   

 

 

 

 

 

 

 

   Este esquema no ofrece correlaciones directas, sino una simultaneidad de funciones que el morfopsicólogo debe saber vincular, en función de sus dominancias  o pesos específicos (cuantitativos y cualitativos), la armonía y el equilibrio entre las mismas, la diferenciación del modelado y la integración (o no) de los diferentes antagonismos, en caso de haberlos.

   

     A veces la dimensión de nuestros problemas requiere ir más allá del conocimiento de nuestra estructura psicofisiológica, y necesitamos entender por qué el alma o ser se dotó de esta estructura como herramienta para desarrollar su proyecto de vida. Por ello, mediante el conocimiento astrológico, podemos entender el significado y las motivaciones de esta elección. Y conociendo en profundidad los puntos perfectibles, así como las potencialidades y cualidades de nuestra estructura, podemos mejorar nuestro destino y optimizar nuestra autorrealización o cumplimiento de nuestro proyecto de vida. 

 

 

Contacto:  infomorfopsicologia@gmail.com

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